El nuevo currículo y el
derecho a la educación
Un problema común en los programas de estudio ha sido la dificultad para dar cumplimiento a la totalidad de los contenidos curriculares que en ellos se expresan. Y aunque en
las últimas dos reformas se intentó atender esta situación mediante reorganizaciones por
asignaturas, áreas o campos formativos, y modificando los tiempos lectivos destinados a
cada disciplina, la sobrecarga de elementos curriculares no varió significativamente.
La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) considera
necesaria la transformación curricular, ya que las propuestas efectuadas en este sentido
durante las últimas tres décadas han derivado en barreras que obstaculizan el ejercicio del
derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes (NNA).
La mención de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) subraya una inquietud legítima, al señalar que las reformas realizadas en las últimas tres décadas han creado barreras que dificultan el acceso y ejercicio pleno del derecho a la educación. Es decir, aunque se han hecho cambios, estos no han tenido el impacto esperado, lo que sugiere que se necesita un enfoque más profundo y efectivo para garantizar una educación de calidad y accesible para todos los niños, niñas y adolescentes.
Esta propuesta curricular se estructura con los siguientes cuatro elementos:
1. Integración curricular, que posibilita el trabajo interdisciplinario a partir de la problematización de la realidad y la elaboración de proyectos donde intervienen los contenidos
considerados fundamentales, que se organizan en campos formativos y ejes articula
dores. De esta manera, se promueve una formación integral que sitúa los procesos formativos en el contexto del que la escuela forma parte.
2. Autonomía profesional del magisterio, para tomar decisiones relativas a la contextualización de los contenidos de los programas de estudio, de acuerdo con la realidad social,
territorial, cultural y educativa de las y los estudiantes.
3. La comunidad como núcleo integrador de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y de las
relaciones de la escuela con la sociedad, donde se construyen y comparten saberes, va
lores, normas, culturas y formas de convivencia.
4. El derecho humano a la educación de las y los estudiantes como prioridad del Sistema
Educativo Nacional
El currículo como construcción social e histórica
Los planes y programas de estudio (PPE) son el resultado de un proceso complejo influido por las tensiones históricas, políticas y sociales, y no son neutrales, ya que reflejan una ideología y filosofía específica. La propuesta curricular de 2022 intenta superar estos enfoques homogéneos, promoviendo una formación integral y humana de los estudiantes, reconociendo su diversidad y fomentando una ciudadanía crítica y participativa. Además, busca adaptar los aprendizajes a las necesidades de cada estudiante, considerando su contexto, tiempo y ritmo de aprendizaje.
Este enfoque también introduce una nueva organización curricular, con fases de aprendizaje, que permite a los estudiantes consolidar y profundizar sus conocimientos a lo largo de varios ciclos escolares, reconociendo la heterogeneidad de los grupos de estudiantes y sus singularidades.
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